Max vuelve con su arrolladora y complicada personalidad de siempre, y con el sello de calidad de Rockstar. Acción frenética y muy espectacular, un imprescindible para los amantes de los tiros.
Se ha hecho de rogar el retorno de este popular personaje de los videojuegos, once años después de su estreno y nueve desde su última aparición en la segunda entrega. Un juego que no dejó indiferente a nadie, de esos pocos que consiguen marcar un antes y un después cambiando un género para siempre, en este caso el de la acción en tercera persona.
Graficos:
9.5Sonido:
9.5Jugabilidad:
9.5Diversión:
10Nota final:
9.6En estos últimos años la acción con disparos no ha dejado de ganar popularidad, con numerosos títulos cada año en primera persona, y otros tantos no menos importantes en tercera, siendo los referentes las sagas Gears of War y Uncharted, una exclusiva de Xbox 360 y la otra de PlayStation 3. La primera referente por redefinirlo, por "imponer" su genial sistema de coberturas, ser el primer bombazo gráfico de la actual generación, y tener un completo multijugador, tan importante y divertido como en cualquiera de los mejores títulos de acción en primera persona. La segunda por llevar un paso más allá el sentido del espectáculo en los videojuegos, un elenco de personajes de enorme carisma, y demostrar que un juego de acción y aventuras puede estar muy bien escrito.
Y ahora, casi una década después, llega la tercera entrega de Max Payne, que cumple sobradamente con todas las expectativas y hace el más difícil todavía: se mantiene fiel a sus orígenes, mantiene las señas de identidad de la saga, pero además sabe incorporar lo mejor del género de los últimos años. Del juego de Epic Games coge prestado su sistema de coberturas, su ritmo intenso y sin descanso; del título de Naughty Dog adopta su espectacularidad, su soberbia dirección cinematográfica, y un guion muy bien escrito. Si además al cóctel le añadimos el sello de calidad de Rockstar, su pasión enfermiza por el detalle, porque todos y cada uno de los aspectos estén cuidados al milímetro, desde la ambientación, las físicas, las animaciones y el sonido, y una jugabilidad sin fisuras, hacen de este un producto impecable, imprescindible si te gusta apretar el gatillo en los videojuegos.
No sabemos qué nos ha gustado más, si sus intensos, espectaculares y divertidos tiroteos, gracias al bullet time y unas físicas muy cuidadas tanto en los disparos, los cuerpos de los personajes y del entorno que nos rodea; si su brutal ambientación, en un Brasil exótico a la vez que salvaje y violento, recreado con enfermizo detalle, bebiendo de películas como Ciudad de Dios y Tropa de Elite; o el excelente trabajo que se ha hecho escribiendo el personaje de Max Payne, pasando a ser uno de los más carismáticos que recordamos en la historia de los videojuegos. Evidentemente nuestra vida no se parece mucho a la de un exdetective de Nueva York al que una banda de yonquis drogados le arrebataron su mujer e hija, y desde entonces vive atormentado vengándose de todos los causantes, enfrascado en increíbles tiroteos contra cientos de enemigos. Por eso, es impresionante lo que logra Max Payne 3, consiguiendo que empatices y conectes de una manera soberbia con un "héroe" pasado de vueltas, depresivo, alcohólico y adicto a los analgésicos, siendo el absoluto protagonista, quedando los secundarios e incluso la historia en un segundo plano.
Un producto que derrocha virtudes y sin apenas defectos, que está bien hecho, tiene una jugabilidad perfecta, es largo y rejugable, y además tiene un multijugador muy completo, que no está hecho por cumplir ni para pasar el trámite, sino que se ha trabajado con mucho mimo. Esperamos hacerle justicia en las siguientes líneas, ya que nos ha encantado.La historia arranca con Max Payne acomodándose en su nuevo apartamento de São Paulo, una ciudad muy diferente a su Nueva York natal, aunque tan oscura y hostil como acabaremos descubriendo, e incluso mucho más violenta, con unas fuerzas de seguridad de las que no sabes muy bien qué intereses defienden. Aún atormentado por los recuerdos de su pasado, Max intentará iniciar una nueva vida trabajando en la seguridad privada, esta vez en un encargo en Brasil protegiendo a un rico empresario y su familia. Pronto descubriremos que los miembros de esta excéntrica y superficial familia son un "suculento" objetivo para las mafias locales, y una espiral de violencia se irá desatando hasta dejarnos exhaustos y boquiabiertos, con una trama en la que habrá varios frentes implicados.
No solo controlamos a Max en Brasil, y hay algunas misiones a modo de flashback muy interesantes, que evidentemente no os vamos a desvelar, pero sí deberíais saber que volveremos a patear las nevadas calles de Nueva York, como en los dos primeros juegos, y no de manera caprichosa, ya que en estas fases se nos explica por qué Max acaba en Brasil y cómo conoce a su antiguo compañero de academia Raul Passos, quien le arrastra a su nuevo trabajo de seguridad privada.
Como podéis imaginar, los giros, sorpresas y sucesos impactantes están a la orden del día, en una historia que en sí misma no es maravillosa, podría pasar por la típica de una buena película de acción, pero que sí es sobresaliente en cómo está contada, en su calidad cinematográfica, y como ya hemos dicho, lo bien escrito que está el personaje de Max. Seremos cómplices de su sufrimiento, de sus problemas con el alcohol, disfrutaremos de sus irónicos y certeros comentarios con voz en off, de su cinismo, su mala baba, os reiréis en más de una ocasión seguro, con una actitud con la que demuestra que está harto de todo, y a pesar de esto se verá sorprendido y superado por la desmesurada violencia que se desatará alrededor de la familia Branco.
n ningún momento pierde el tono "noir" de la saga, todo lo contrario, lo explota hasta sus últimas consecuencias, y los fans del personaje estarán más que satisfechos por cómo Rockstar ha cogido el testigo de los finlandeses Remedy, incluyendo además guiños y referencias a la primeras entregas. La numerosa acción está salpicada de constantes escenas cinemáticas, realizadas con el motor gráfico y un gusto exquisito, utilizando efectos de distorsión y cambios de color, palabras remarcando los diálogos, planos "fracturados", y la sensación de estar siendo los protagonistas de un film es enorme, de una buena película además.
Desde que iniciamos el juego, hasta los créditos finales, no veremos ni una sola pantalla de carga, lo que es admirable. La jugabilidad y el argumento fluyen con una naturalidad pasmosa, que nos ha recordado y mucho a las dos últimas entregas de la saga Uncharted, y que aquí pone el listón muy alto a futuros juegos que tengan ciertas pretensiones cinematográficas. Puede que para algunos jugadores, puntualmente, el protagonismo de las escenas cinemáticas pueda ser excesivo, pero se compensa con toneladas de acción, en un juego en el que realmente no se hace otra cosa que disparar y matar a decenas de enemigos.
El modo historia nos ha durado unas diez horas, lo que está muy bien, por encima de la media del género en los últimos años, pero es una duración muy relativa, ya que puede variar mucho dependiendo de la dificultad elegida, o del tipo de apuntado –automático o libre-. De hecho, y sabemos que es algo muy subjetivo, creemos que si fuera un poco más corto, sería más intenso y redondo, con algunas fases que se nos acabaron haciendo demasiado largas, un poco repetitivas. Puede que su ambición desmedida por saciar al que espera una gran experiencia para un jugador haya jugado en su contra en ciertos momentos, y hay que recordar que a veces, menos es más. Pero insistimos, es una cuestión de ritmo, algo muy subjetivo, y nos alegramos de que por fin una campaña para un jugador no sea corta. Y tras esto, nos quedaría un atractivo y divertido modo Arcade, y el Multijugador, por lo que tenemos juego para rato.
Un completo multijugador

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Aunque para nosotros, e imaginamos los fans de la saga, el modo historia para un jugador es lo primordial en Max Payne 3, es sorprendente cómo Rockstar ha elaborado un modo multijugador que intenta ser original y diferente a otras propuestas del género, muy trabajado y lleno de posibilidades. Las partidas están diferenciadas entre puntería semiautomática y libre, y además de los clásicos todos contra todos o lucha por equipos, con hasta 16 jugadores, tenemos modos más originales como Max-sesino o Guerra de bandos.
Una de las mayores peculiaridades y que se preguntaba todo el mundo cómo se haría, es la inclusión del bullet time en el multijugador, algo que se ha resuelto muy bien, pero que de momento no nos parece demasiado útil ni práctico, y veremos qué uso le acaba dando la gente cuando los servidores estén llenos. Cuando lo activas, solo los jugadores en tu campo visual entran en tiempo bala, y a su vez, si estos están mirando a otros, esos terceros también entrarán en este modo de acción ralentizada. Ya lo actives tú, o lo active otro jugador, si te ven o le ves realizando bullet time el tiempo se ralentizará. Se ha introducido con mucha naturalidad y como si no hubiera sido ningún problema, cuando parecía algo muy complicado. Pero como hemos dicho antes, de momento los jugadores no lo usan mucho, aunque puede provocar situaciones muy espectaculares, con tres o cuatro personajes disparándose en el aire.
Respecto a los modos más destacables, Max-sesino es una mezcla de cooperativo y competitivo, en el que dos jugadores encarnan a Max Payne y Raul Passos, colaborando, y el resto tiene que acabar con ellos. Si matas a uno de los dos, pasarás a asumir su papel y pasar al lado de la supervivencia, aunque es cierto que estos dos personajes cuentan con ventajas, como analgésicos o armas más potentes. Es bastante divertido, estés en cualquier de los dos papeles, ya seas el cazador o la presa, y es genial ir con varios compañeros acosando a Max y Raul, o defenderse como gato panza arriba siendo ellos.
l otro gran modo es Guerra de bandos, por fin algo bastante original en el terreno multijugador. Un innovador modo por equipos con historia, en el que el resultado de cada partida determina el rumbo de la trama y los tipos de partida durante cinco rondas consecutivas. Podemos empezar con un duelo por equipos, después pasar a un captura la bandera, un modo conquista con tres territorios, una cacería, en la que un equipo intenta acabar con el otro mientras huye, o un última oportunidad, un tenso duelo en el que los miembros de cada equipo solo tienen una vida. En total doce modos distintos dentro de Guerra de bandos, por lo que cada partida será única y diferente al resto, la estrella del multijugador sin duda.
Y como no puede faltar en un multijugador, una moda que ha impuesto el arrollador éxito de la saga Call of Duty, hay un sistema de niveles mediante puntos de experiencia, y un alto grado de personalización. Hay cuatro equipaciones predeterminadas, pero pronto desbloquearemos las personalizadas, pudiendo "tunear" el personaje a nuestro antojo. Algo que tendremos que hacer con cuidado, ya que el peso influye mucho, como por ejemplo en la lentitud de los movimientos, o si eres ligero la regeneración de salud es más rápida, pero si eres pesado más lenta, ya que hay una pequeña regeneración en el multijugador, a diferencia de la campaña para un jugador que no la hay.
Podemos elegir un arma para cada mano, una a dos manos, un proyectil, hasta cinco objetos, un casco, una armadura ligera y un potenciador, y según hacemos esto vamos viendo lo pesados que somos. Los objetos nos otorgan habilidades pasivas y persistentes, y los potenciadores son habilidades especiales que te otorgan a ti o a tu equipo ventajas específicas, y que van unidos al indicador de adrenalina. Cada potenciador tiene tres niveles, y se activarán dependiendo de cuánta adrenalina tengamos. Algunos ejemplos son pez gordo, que aumenta tu salud y la de tu equipo, intuición, que localiza al enemigo para darte ventaja, demoledor proporciona más potencia de fuego, con paranoia tus oponentes confunden a sus aliados con enemigos, invisible te oculta en el mapa, etcétera, con un total de 20 potenciadores y tres niveles cada uno.
El editor de aspecto es bastante completo, permitiendo elegir apariencia entre hombre, mujer y cinco bandas diferentes. Luego tenemos varios tipos de cabezas, pelo, gorros, gafas, torso, accesorios, manos, piernas, calzado, etcétera. Desbloqueamos títulos -26-, que exhiben nuestros méritos, y hay hasta ocho grupos de retos, una especie de logros por conseguir diferentes hitos. Además de todo esto, subimos de nivel las armas, conseguimos dinero con el que compramos objetos, y tenemos un sistema de clanes, que podemos gestionar a través del sitio web Social Club. Una fuerte apuesta de Rockstar que piensa apoyar con eventos exclusivos como partidas con los desarrolladores, invitados VIP, y que incluso se retransmitirán en directo. Y además todo esto será compatible con el futuro Grand Theft Auto V, por lo que los clanes y los progresos que logremos con Max Payne 3 se mantendrán en el futuro juego.
Un multijugador que en sensaciones jugables es intenso y alocado, frenético, y que veremos que aceptación tiene, pero es innegable que es muy divertido, lleno de modos y contenidos, con mecha para varios meses. Además viene a sumar a un experiencia para un jugador ya de por sí muy larga y completa, en ningún caso resta, haciendo un producto muy completo y con decenas de horas de juego por delante, ya sea solo o a través de internet.
Rockstar hace justicia a Max y nos lo trae de vuelta en uno de los mejores juegos de acción en tercera persona de los últimos años
Los mencionamos al principio del texto y lo volvemos a hacer ahora, pero Max Payne 3 está a la altura de las sagas Uncharted y Gears of War, los referentes en el género de la acción en tercera persona, donde Max se sitúa a su altura, luchando codo con codo, e incluso los supera en algunos aspectos. Como las físicas, el realismo e intensidad de los tiroteos, y ciertos avances tecnológicos en los videojuegos de acción que os dejarán boquiabiertos. Juega en ese difícil equilibrio entre ser respetuoso con los dos primeros títulos de la saga, mantener su esencia, introducir novedades jugables y sentirse como un juego actual, y sale totalmente victorioso. Trata con un cuidado exquisito el complicado personaje de Max, que nos ha encantado, y arrolla con su complicada personalidad a la gran mayoría de héroes de acción del mundo de los videojuegos.
Es largo y tiene modos extra para un jugador, contiene un completo y atractivo multijugador, y tiene un acabado en todos y cada uno de sus apartados sobresaliente, un nivel de producción al que muy pocos estudios pueden llegar, teniendo el sello de calidad de Rockstar a fuego. Nos cuesta encontrarle defectos, y si acaso entendemos que a alguien se le pueda llegar a hacer en ciertos momentos repetitivo, ya que su propuesta jugable son solo tiros y más tiros, aunque sea difícil cansarse de lo bien hechos que están. Si te gustan los juegos de acción, aunque solo sea un poco, no te lo puedes perder por nada del mundo, imprescindible.
Fuente: vandal